David Bravo es ...


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Per un urbanisme que posi la gent al centre

Barcelona expulsa les classes populars del centre a la perifèria. La gentrificació i la dispersió urbana són els dos caps d’un mateix procés que cal contrarestar activament perquè ens allunya d’un model de ciutat més mixta i compacta, és a  dir, més justa i sensata.

Ara que Barcelona inicia una nova etapa política, no podem deixar de preguntar-nos quin projecte urbanístic li cal. A hores d’ara, la “ciutat dels prodigis” urbans hauria d’haver après que urbanisme i política són indeslligables. Les etimologies de l’un i l’altre, ben arrelades al paviment urbà, indiquen que, lluny de ser una mera qüestió estètica, l’arquitectura i l’urbanisme tenen una dimensió ètica. Massa sovint, valorar la Torre Agbar o l’hotel Vela ha consistit a respondre a la pregunta “t’agrada?”. Però la lectura política de l’urbanisme és tan necessària com el balanç urbanístic de la política. Transformar la ciutat pot ser tan aviat un instrument de democratització com una arma per a l’abús de poder. I, durant dècades de llums i ombres, Barcelona ha estat modèlica en ambdós sentits. Hem comprovat que les reformes urbanes poden estar al servei de la corrupció, l’especulació, la privatització, la segregació o el malbaratament; alhora, són ineludibles per afrontar els reptes ecològics i econòmics que ens planteja el futur immediat.  Seguiu llegint…

Cobrir la Ronda amb habitatge (sí, amb habitatge)

«¡Abajo las murallas!», clamava la Barcelona vuitcentista contra la infraestructura militar que l’estrangulava. Avui, la muralla que ofega la capital catalana és la Ronda. Ho fa, com a mínim, en tres sentits superposats. Part de l’asfixia és territorial. Els fossats, viaductes, rampes i nusos de la infraestructura viària trenen una atapeïda soga que impedeix a la ciutat abocar-se al Mediterrani, a Collserola, al Besòs o al Llobregat, quatre fronts naturals tan excepcionals com desaprofitats. També hi ha ofec econòmic. La Ronda es va endur la partida més gran de la factura olímpica i, com en tantes de les obres faraòniques erigides en aquest país sobreendeutat, la colossal despesa pública es va dedicar en exclusiva al vehicle privat. No al transport col·lectiu, aprofitant l’esforç d’expropiació i excavació per disposar d’un metro circumval·lar que ens hauria estalviat la quimera inacabable de la Línia 9. Tampoc a l’habitatge social, que hauria temperat els estralls de la bombolla immobiliària i l’emergència habitacular. Segueix llegint

Inteligencia



Carros de la compra en una fábrica abandonada. El símbolo del consumo en el templo de la producción; una coincidencia que solo se explica en el contexto de la desindustrialización. Los carros no están aquí para colmar a algunas generaciones a costa de muchas otras y sin acabar de satisfacer a ninguna. Son carros de chatarra, de cartones y de otras materias primas recogidas en el extremo opuesto de la cadena productiva, la basura. Carros empujados por almas igualmente desechadas, desterradas del mercado laboral y la sociedad de consumo. Carros que vienen a las fábricas destripadas para devolverles lo que antes vomitaban. Y seguirán viniendo, convertidos en vehículos de la subsistencia y el rebusque, mientras la ciudad se empeñe en ignorar qué hacer con ella misma, a qué dedicarse, cómo ganarse la vida. Segueix llegint

Visión


Un anuncio ojeando la ciudad. Aunque se supone que está hecho para ser visto, está viendo. No parece que lo haga con mirada inocente; se diría que espía, que ha pasado del exhibicionismo al voyeurismo. Entre estos dos extremos lividinosos, la gradación que va del ver al ser visto tiene grandes repercusiones en las relaciones de la ciudad. En su mixtura promiscua, el contexto urbano confronta al individuo con el otro, aquel que le resulta distinto y extraño. Esto puede alimentar su curiosidad, pero también lo expone al escrutinio ajeno. En este fuego cruzado se producen extrañas paradojas. Ver nos da poder, pero también puede quitárnoslo. Lo mismo ocurre a la hora de ser vistos. Segueix llegint

Soufflé de espacio público al porto

En David Bravo ens ha fet arribar aquestes notes arran de la taula rodona d’inauguració de la mostra “Waterfront BCN. Give us the water back!” celebrada el dia 18 de juliol al CCCB.

Esperem que serveixi per fomentar el debat sobre un tema de tanta trascendència urbana.


Ingredientes.

Un puerto regido por una autoridad opaca, anegado de mercantilismo e impermeable a la ciudadanía. Un hotel en forma de rascacielos. Un centro de convenciones, a poder ser, pieza icónica y exenta. Una terminal de cruceros turísticos “que sea horizonte”. Una promoción de vivienda nueva (sí, vivienda nueva). Algún equipamiento de ‘interés público’, como un museo de fotografía. Dieciocho estudiantes de la academia acrítica, apremiados a ceñirse al guión oficial con la promesa de una lluvia de encargos. Corte de simpatizantes de prestigio.

Preparación.

Separar la arquitectura y el urbanismo de la política. Al mismo tiempo, llevar a ebullición expresiones con sabor reivindicativo, como “devolvednos el agua“, “el puerto es espacio público” o “una arquitectura que haga ciudad“. Entender ciudad como aquello que se ofrece a los turistas. Entender espacio público como secuencia escenográfica de intersticios por donde éstos penetren la ciudad. No pronunciar la palabra vecino. Evitar cualquier mención al tejido social de los barrios adyacentes. Eludir el impacto del turismo sobre los alquileres, sobre el descanso, sobre el pequeño comercio, sobre la diversidad. No buscar formas de repartir sus beneficios, ni de diluir sus costes.

Reclamar la visión de la ciudad precedida de agua. Reclamarla para el turista, claro está. No aludir a obstáculos visuales como el World Trade Center, el Maremágnum o los mega yates de multimillonarios rusos que acechan al horizonte. Exorcizar el espíritu maligno de la crisis mediante llamadas a la alegría y al optimismo. Sortear cualquier reflexión acerca del colapso del modelo productivo, sobre la urbanización incivilizada o la dilapidación territorial. Salpimentar con innovación y desarrollo. Apartar Eurovegas sin siquiera nombrarlo. Calificar la terminal, el centro de convenciones y el rascacielos como “arquitectura de los nuevos tiempos”. Hacerlo seriamente, sin ironía.

Hornearlo todo una hora y media al calor de los elogios de los simpatizantes de prestigio. Esperar a que se hinche, evitando abrir la puerta del horno para impedir que entre cualquier atisbo de crítica democrática. Servir caliente y comer frío. Maridar con vino do Porto.

Esquela

Esquela

Esquela


Un coche en el cementerio. Nos hemos habituado a que el automóvil nutra y densifique las necrópolis, aunque todavía nos cuesta reconocer que su efecto sobre la ciudad de los vivos es el contrario. La mata. Coche, ciudad y muerte, así reunidos en una imagen, constituyen una esquela anticipada que nos avisa de la defunción de lo urbano. Segueix llegint

Obra

OBRA

Tres jubilados contemplando una obra. Una escena entrañable, antes cotidiana, que contiene dos actos en vías de extinción ─estar jubilado y obrar─, separados por otro de rabiosa actualidad ─la contemplación─. Contemplativos estamos hoy los arquitectos, faltos de júbilo y de obras, mientras los jubilados ven tambalearse su derecho a contemplar. Ambos compartimos la sensación de perder pie. Sentimos el vértigo de no poder obrar cuando todavía hay fuerzas para ello o el de tener que seguir haciéndolo cuando estas ya han menguado. No había este mareo en las excavadoras que socavan el terreno que las sostiene; tampoco en la postura de los observadores, que usan las vallas de obra como barandilla o reposapiés. ¿Qué ha fallado? Segueix llegint

Relato


Una ciudad abierta al mar. Así de feliz es el final del relato que ha movido a Barcelona durante los últimos veinte años. Ahora que parece que este cuento ya ha acabado, la nueva Tenencia de Alcaldía de Hábitat Urbano nos propone permutarlo por otro consistente en abrir la ciudad a la montaña. Tras este giro de ciento ochenta grados, resulta tentador preguntarse si nos tocará luego abrirla a los dos ríos que la flanquean. De ser así, una vez agotados los límites geográficos del cuadrilátero que la enmarca, si no se nos ocurre abrirla al cielo y al averno, descubriremos que no tenemos adónde más hacerlo. Acaso entonces caigamos en la cuenta de que no nos importa tanto saber adónde abrirla, mientras podamos decir que la nuestra es una ciudad abierta. En tiempos de guerra, ante la inminencia de una conquista militar, una ciudad se proclama así para rendirse sin combate, procurando salvaguardar su población civil y su patrimonio histórico. No parece que podamos dejar de hablar de capitulación cuando lo hace en tiempos de paz, aunque está claro que, entonces, la población y el patrimonio ya no son tan prioritarios. Segueix llegint

Indigencia


Otra persona durmiendo en un banco. Sin techo. La expresión en castellano es algo más materialista que la inglesa ‘sin hogar’ y bastante menos burocrática que la francesa ‘sin domicilio fijo’. En cualquier caso, las tres aluden a la desposesión de uno de los lugares más fundamentales para el desarrollo del individuo. La casa, el ámbito por excelencia de la privacidad, donde se duerme, se cocina o se hace el amor, es hoy un lujo. La arquitectura, que la ha tenido como meollo de sus quehaceres desde los principios de la humanidad, debería sentirse concernida. Segueix llegint

La sorpresa del flâneur

Lecciones del Premio Europeo del Espacio Público Urbano
Un parlamento abandonado, un vertedero, una torre de vigía, una biblioteca, un pabellón teatral, un huerto, los bajos de una autopista, un palacio de ópera, un núcleo de ascensores, unas casetas de pescadores… Con toda seguridad no son exactamente éstos los escenarios que el flâneur decimonónico que todos llevamos dentro hubiera esperado encontrar entre las obras premiadas y mencionadas a lo largo de las seis ediciones del Premio Europeo del Espacio Público Urbano. La plaza, la calle, el paseo o el parque son tipologías clásicas, casi canónicas, que nos resultan mucho más inmediatas a la idea de espacio público urbano. Reúnen condiciones que, a primera vista, parecen necesarias y suficientes para representarla. Ante todo, son vacíos urbanos, discontinuidades excepcionales de la masa edificada. Al imaginar una ciudad sin plazas ni calles y, por lo tanto, sin fachadas, ni puertas, ni ventanas, nos percatamos de la indispensabilidad topológica de estos intersticios. Definen los límites geométricos de la propiedad privada, la ordenan y la vertebran, la conectan a los flujos de personas, mercancías e información y permiten que reciba sol y ventilación o que expulse sus residuos. Estas funciones vitales hacen que los espacios públicos arquetípicos estén descubiertos, que se desarrollen sobre el plano del suelo, que sean universalmente accesibles y que tengan titularidad indiscutiblemente pública. Segueix llegint…

Arrepentimiento



Colón pidiendo perdón. Podría estar haciéndolo a sabiendas de que el triste fragmento de ciudad que señala fue importado desde el continente cuyo descubrimiento se le atribuye. Quizá lo pida consciente de que no escasean las dudas sobre la autenticidad del propio descubrimiento. Tal vez sea porque ya ha llegado el momento de que el devastador genocidio en el que este consistió no disponga de más justificación ni de más motivos de celebración. En cualquier Segueix llegint

Abismo


Abismo


Una fotografía de este artículo. Aunque fue tomada cuando el texto ya estaba terminado, le precede en el tiempo, puesto que ella es el pretexto que en este mismo párrafo desencadena su comienzo. Reproducida indefinidamente dentro de sí misma, la imagen genera un inquietante efecto Droste o, si se prefiere, de mise en abyme. No es el ejemplo más bello de este recurso, pero quizá tenga la virtud de plantearle al observador el interrogante sobre cómo ha sido tomada. Segueix llegint

Coartada



Una foto de mercado en un mercado de foto. Lamentablemente, no estamos ante una redundancia. Se trata, más bien, de una metonimia donde el continente pretende confundirse con su contenido. Cuando el Mercado de Santa Caterina exhibe esta fotografía (Xavier Miserachs, El Born, 1962), parece querer impregnarse de un aroma que no es capaz de desprender por sí mismo. Es el aroma de un mundo colmado por el trajín frenético de mercancías, por el reclamo polifónico de los tenderos, por la exuberancia imbricada del género expuesto. Inmortalizado por Zola en El vientre de París, este mundo ha pervivido excepcionalmente en Barcelona mientras desaparecía en otras ciudades europeas. Es apropiado llamarlo “mundo” porque el mercado, tal y como hemos tenido la fortuna de llegar a conocerlo, es un sistema complejo, dinámico y envolvente, un cosmos que solo nos es posible aprehender desde su interior. Segueix llegint

Asombro


Dos docenas de personas asombradas por una arquitectura de cuyo autor desconocen  el nombre. Vamos por el camino de que esta escena resulte insólita, digna de figurar en los titulares de cualquier revista de arquitectura. Véasela aquí, como prueba de ello, presidiendo este artículo. Más que anónima, la arquitectura de la fotografía es discreta, casi secreta, puesto que rehúye el encuadre ocultando su aspecto y su materia, que frecuentemente son el único objeto de la fotografía arquitectónica. Segueix llegint

Una pequeña gran pregunta

A menudo los niños plantean preguntas que desconciertan a los adultos. Hay una cierta dosis de prepotencia detrás de este desconcierto, puesto que parte del presupuesto de que las dudas de los pequeños se resuelven con inmediatez, cuando no con monosílabos. Pero la curiosidad infantil no da tregua y exige del interrogado un esfuerzo de regresión a los principios básicos. Segueix llegint