1. El imperio de los Austria
No hay una arquitectura de nuestro tiempo porque tampoco hay una cultura de nuestro tiempo. Cuando E. H. Gombrich publicó su última versión de la Historia del Arte justificaba su escaso compromiso con las últimas obras porque las más importantes del diecinueve habían sido reconocidas en el siglo veinte; menos reservas mostró en una entrevista en que reconocía que en los últimos años del veinte se echaba en falta la “maestría”. A la arquitectura le ocurre lo mismo que a la música, a la literatura o al cine, que lo que adquiere la fama de innovador, o es una insustancial exaltación del desarrollo tecnológico, o apela a esos valores incomprensibles para los mortales que poseía el traje nuevo del emperador. Si lo que uno persigue es la fruición del arte debe conformarse con aquel que hunde sus raíces en la historia. Algo parecido ocurre con la ciencia que es comprensible cuando busca su progreso en un mayor conocimiento de la naturaleza. No se puede admitir como ciencia aquello cuya aplicación produce resultados catastróficos e imprevisibles. La aventura financiera ha terminado mal, aún colea, es cierto, pero está herida de muerte y defiende su vida con uñas y dientes. Segueix llegint →
Ya sé que no es arquitectura, pero hay que decirlo. No están los tiempos para sutilezas y melindres. Hemos asistido en pocos meses a unas más que dudosas revueltas populares en el norte de áfrica que han dado a who may be concerned el dominio de la costa austral del Mediterráneo. A continuación asistiremos a la conquista de la costa boreal. Segueix llegint →
Mirando hacia atrás con ira es el título de una obra de teatro de John Osborne, lo he considerado interesante como título de la sección sin pretender relacionarlo con la obra de teatro. Escribir sobre arquitectura en el momento actual requiere esperanza y optimismo hacia el futuro, aunque sea en grado mínimo. La humanidad está viviendo un mal momento, los responsables de la situación se descargan de responsabilidad, como si no fuera con ellos, y se postulan como redentores. En la calle se ve de otro modo, esto da ánimos. La solución no está en dar unos retoques, máxime si cada vez que retocan empeoran la situación. La única solución posible es anular lo que se ha hecho y actuar en sentido inverso. La gran dificultad es que el horror no es local sino global. Si continúa el proceso destructor de la educación y de la cultura en el que estamos inmersos, la arquitectura, después de muchos más siglos de existencia que los cuarenta napoleónicos, va a desaparecer. Segueix llegint →