CLORINDO TESTA. Hem de parlar

Clorindo Testa (Nápoles, 10 de diciembre de 1923) es uno de los arquitectos más importantes de la segunda mitad del S.XX en Argentina.

Es autor de obras tan célebres como la Biblioteca Nacional y el Banco de Londres en Buenos Aires. Publicamos aquí la entrevista realizada al arquitecto y pintor argentino por un grupo de arquitectos y estudiantes de la ETSAB encabezados por Manuel Bailo.

Avenida Santa Fe de Buenos Aires. Semàfors canviants i el soroll d’una ciutat en trànsit. Una trentena d’alumnes, d’amics i de professors de l’Escola d’Arquitectura de Barcelona ens dirigíem, un 26 de gener de 2010, cap a l’estudi del prolífic arquitecte Clorindo Testa.

Havíem preparat una entrevista especial. Una entrevista tipus Buffet Lliure“sírvase usted mismo, señor Testa”.

Es tractava del següent: cada alumne havia preparat un regal i una pregunta. Ens presentaríem al despatx de l’arquitecte i, allà, dipositaríem tot els regals sobre la seva taula, com una gran ofrena. El joc consistia en què l’arquitecte triava un regal i l’alumne que l’oferia procedia a fer-li la pregunta que havia preparat. La sèrie de preguntes duraria el que el senyor Testa volgués i cada pregunta era sorpresa. Es descobria amb cada regal.

Aquesta entrevista era una de les activitats programades en el marc d’un viatge d’estudis i d’arquitectura que des de fa dos anys es realitza com a assignatura de lliure elecció a l’ETSAB. Vam haver de pujar a peu les sis o set plantes que separaven el seu lloc de treball de la cota zero de Buenos Aires. Això era important per l’escena. Havíem arribat com una gran processó i feia molta calor. Darrere una taula de fusta en un ambient molt personal es trobava el senyor Clorindo Testa. Duia unes estudiadíssimes ulleres sobre les celles. Piles de dibuixos, pintures i escultures es trobaven tirades pel despatx. Era un pis convertit en taller d’art-oficina. Un pis de treball en procés de creació constant. El senyor Testa tenia, sota els braços, desenes de dibuixos plens de color… “Estamos participando en un concurso”. Vam donar-li la trentena de regals. Feien goig. Però eren trenta objectes més sobre tants d’altres. Entonaven amb imperfecció, com la resta d’elements. Era el que volíem. I el senyor Testa mostrava un somriure sota un aspecte tan fresc com envellit. [Daniel López-Dòriga]


Entrevista a Clorindo Testa


UN BARCO.

Los barcos siempre parten de un punto de referencia. ¿Qué referencias lo han guiado y llevado a varios puertos?

Siempre me gustó juntar barcos en casa. Cuando  era chico, ya me gustaba hacer barcos de papel. Pero siempre me interesaba lo de arriba. Arrancaba de la base para arriba. Ahora tengo muchos barcos de juguete hechos por gente hace 20 o 30 años… Así que éste pasará a formar parte de la colección.

Yo me recibí en diciembre de 1947 y me fui a Mar del Plata porque era verano, y me quedé hasta abril. Al volver, un amigo me preguntó qué hacía. Le dije que nada y me propuso entrar en el Plan Regulador, donde estaban Ferran, Ardoy, Bonet Castellana y Kurchan, que me sonaban. Y entré de prepo.

Una vez en la Facultad, hicieron un viaje de estudios por Italia que duraba tres meses. Nos acompañó Villalonga, un arquitecto muy culto. Recorrimos todo el país. En Nápoles, me bajé y me quedé a ver a mi abuela. Cuando estaba en Roma conocí a Ramón Vázquez-Molezún, que estaba en la Academia de Roma con una beca. Me hice amigo de él y del cónsul y me dieron una beca de viaje para conocer España. Allí me quedé hasta abril de 1951, cuando me llamaron otra vez desde casa para ver si volvía. Al regresar,  me encontré con dos compañeros  que propusieron que nos presentáramos  a un concurso. Lo hicimos y lo ganamos. Era la Camara de la Construcción, que está en Paseo Colón, frente al Monumento al Trabajo.Y así, de concurso en concurso, que es lo que me divierte hacer…

¿Ha tenido arquitectos de referencia?

Cuando empecé, en la Facultad, los arquitectos se dividían en tres grupos: a los que les gustaba Wright, a los que preferían a Mies y los que seguían a Le Corbusier. A mí me gustaba Le Corbusier.

¿Y qué le gustaba de él?

Pues el cemento y esas cosas… (risas). Pero cuando fui a Francia no lo fui a visitar porque es una embolia… para el otro, claro (risas).

¿Ha sido fiel a Le Corbusier?

Al principio hice las cosas con cemento: el Banco de Londres, por ejemplo. En Argentina se empezó con el hormigón muy temprano y siempre hubo muy buenos calculistas y obreros del hormigón.

UN ZAPATITO

TANGO es una palabra de origen africano que significa reunión de gente bailando. La palabra viajó con los esclavos desde el Congo hasta Cuba. Allí se mezcló con otras tradiciones, fue evolucionando y terminó llegando a Argentina. Pero no sólo viajó allí. El tango ha ido viajando, enriqueciéndose y arrastrando tradiciones de allá por donde ha pasado. Me gustaría saber qué influencias ha ido recibiendo fruto de sus viajes y experiencias.

Cuando estuve en Italia durante esos tres años , no fui a ningún posgrado, ni se me ocurrió. El posgrado es el viaje que se hace después de la Facultad. Es esa espera entre que te recibís y empiezas a trabajar, en mi caso, cerca de tres años. Es todas aquellas cosas que vos ves y las asimilas. Con la beca que me concedieron en España me dediqué a ver paisajes, lugares… No fui a ver a nadie. Luego, haciendo un proyecto hacés una ralla y de repente te acordás de Santiago de Compostela, o de un patio renacentista… No es que lo quieras hacer igual, pero te acordás de ello.  Son cosas que van sumando a lo que vos hacés.

¿Y va cambiando con estos viajes?

Las personas van cambiando. Cambiás con el paso de los años y el tiempo. Y uno es el que menos cuenta se da. No te acordás de cómo te vestías en 1950.



UN CAGANER

En Catalunya, en Navidad, colocamos esta figura en el Belén. Una figura que debería estar rezando o trayendo un regalo al niño Jesús, pero esta está cagando. Sin embargo es la figura más popular. Es el personaje que humaniza el Belén. ¿Cuál es el caganer que humaniza su arquitectura? Aquello imprevisto que acaba siendo positivo.

Lo no previsto aparece siempre. Por ejemplo, cuando pintas, las manchas aparecen siempre. Pero en lugar de lamentarte o desechar el trabajo, le añadís agua, transformas la mancha y la incorporas a aquello que hacés. Estos accidentes aparecen sin darte cuenta y se aprovechan permanentemente, para formar parte de la obra.

UN CALEIDOSCOPIO

Su arquitectura me parece un caleidoscopio en el sentido de que las piezas que lo forman siempre permanecen pero cambian según el giro que se le dé. En su arquitectura, ¿qué elementos permanecen y cambian según el giro que usted les da?

No sé si permanecen los elementos en sí. Permanece el modo de pensar… Permanece tu manera de ver la arquitectura, que va cambiando con el tiempo. Ahora somos distintos de cuando proyectábamos el banco de Londres. Hay elementos que, con el tiempo, van cambiando y no te preocupa que lo hagan.

¿Por ejemplo?

El hormigón armado. Lo usás diferentemente a 1960.

¿El contexto es uno de esos elementos?

Cuando proyectas, aunque sólo tengas tres rayas dibujadas, el edificio ya existe. ¡El dibujo no son rayas! Vos lo imaginás, lo ves funcionando, piensas en la gente que lo va a habitar, cómo va a funcionar… Cuando yo pienso el auditorio es un auditorio que existe: con las butacas, la acústica, las alfombras, el techo, el color…

¿El programa es un ingrediente importante para empezar el proyecto?

Claro, el programa es lo que te sugiere todo eso.

UN PERCHERO CON FORMA DE HUEVO

¿Cómo entiende que la arquitectura o el arte puedan asumir formas que vienen de otros mundos y los transforme, los escale y los ponga en otros contextos?

El artista siempre transforma. Incluso los pintores del Renacimiento y el Barroco que pintaban cosas perfectas no eran la realidad: también transformaban. Nunca nadie reproduce la realidad como la realidad misma.

El dibujo es mejor que la escritura. Picasso transformaba la realidad al dibujar. Los de la Edad de piedra también dibujaban y también transformaban. Sabían que lo representado era distinto a la realidad.

Usted acostumbra a utilizar objetos y los descontextualiza. Por ejemplo, las espalderas de gimnasia del Centro Cultural de España. Las utiliza como filtro, soporte…

¡Nunca se me ocurrió que eran espalderas! ¡Me doy cuenta de eso ahora! (risas) No son espalderas. El director del centro me dio total libertad de diseño.

UN MARCO

Un marco, en pintura, es el elemento que delimita la obra. En cambio, en la arquitectura es lo que delimita el contexto, es la relación entre el interior y el exterior. ¿Cómo se relaciona su arquitectura con el contexto y con la visión de su entorno?

Pondré como ejemplo el Banco de Londres en Buenos Aires. Fue un concurso en el que invitaron a varios arquitectos. Una de las cosas que pedía el banco era que la vereda se ensanchara. Los otros proyectos reculaban el volumen respecto a la calle. Nosotros pensamos que la alineación de la manzana tenía que seguir, no se podía interrumpir. Por eso las patas del hormigón mantienen la alineación municipal. Eso fue una manera de responder, que después el edificio sea de hormigón u otra cosa no importa. Queríamos también que la visión desde el interior fuera sobre la esquina, por eso existen unas pantallas de hormigón más arriba que dirigen la mirada sobre ella. Hicimos una plaza interior en el banco, desde dentro se ven los edificios de enfrente. Y eso es lo que queríamos, que el edificio se vinculara lo más posible a esa esquina.

En cuanto a materiales… ¿Cómo se vincula su arquitectura con el contexto?

Por ejemplo, la biblioteca es de un hormigón más tosco que el Banco de Londres. El Banco se sitúa en una esquina del centro de Buenos Aires, a una cuadra de la plaza de Mayo, mientras que la biblioteca está a las afueras. Al subir a la biblioteca tenés una gran vista… Es una plaza cubierta pública, es lo que quisimos ya en el concurso.

¿Usted entiende que la biblioteca es un edificio contextualizado?

Las manzanas de Buenos Aires son muy sólidas. La biblioteca es la única manzana transparente de la ciudad. Es una plaza pública de libre acceso, una manzana levantada en el aire y se ve a través de ella.

Nos sorprendió ver toda la arquitectura de debajo del edificio. Esa serie de rampasescaleras...

¿Ven aquél dibujo? Es un gliptodonte. Cuando se estaba haciendo la excavación de la biblioteca encontraron un gliptodonte. Hay arquitecturas que parece que racionalmente no están contextualizadas. ¿Pero y si te digo que un gliptodonte y la biblioteca son muy parecidos? Años más tarde se me ocurrió decir que el gliptodonte estuvo allí durante miles de años sin moverse y cuando llegó un animal que lo reproducía, el animal decidió que era el momento de irse. La biblioteca se quedó y el gliptodonte se marchó.

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